RÍO DE JANEIRO.- Equipos de rescate removían a mano y con maquinaria pesada, la montaña de escombros de tres edificios antiguos desplomados en el corazón de Río de Janeiro, en busca de sobrevivientes con la ayuda de perros entrenados. La tragedia causó seis muertos, seis heridos con fracturas, cortes y traumatismos, y 24 desaparecidos, según el sitio de Internet del diario O Globo.
Las construcciones tenían 20, 10 y cuatro pisos, y colapsaron en la noche del miércoles por causas aún desconocidas. Las sospechas apuntan principalmente a las obras de remodelación que estaban realizándose en la estructura más alta, sin los permisos y autorizaciones de ley, que en su caída arrastró a las otras dos.
Esta versión fue confirmada por el vocero policial, Rodrigo Pimentel: "podría haberse cambiado la estructura del edificio, y también había material almacenado que podría ocasionar un fallo estructural; la ruptura fue repentina, sin previo aviso".
La zona está dominada por edificios de oficinas y comercios, cerca de la plaza de Cinelandia y en pleno centro histórico de la ciudad; el derrumbe es lindante al Teatro Municipal, que no habría sufrido daños. Una espesa capa de polvo cubrió la calle y los autos estacionados alrededor.
El alcalde de Río, Eduardo Paes, admitió que la hora en que ocurrió el siniestro evitó que hubiera más víctimas en un lugar donde circulan miles de personas por día, aunque se desconocen cuántas estaban en los edificios. "La mayor posibilidad es que se deba a un problema estructural. No había ninguna denuncia en Defensa Civil municipal sobre movimiento de estructuras o de grietas del edificio", sostuvo.
Está virtualmente descartado que se haya tratado de una explosión por un escape de gas, como fue la primera versión. "Es increíble, casi asusta; ahora hay que ver si los otros edificios son seguros", declaró el comerciante Pablo Antonio Sousa Silva. "Creemos que es posible encontrar personas en espacios con aire. Estamos trabajando con mucho cuidado para evitar desmoronamientos", explicó el teniente Julio César Mafia, a cargo de las operaciones de la Policía Militar. Uno de los obreros quedó atrapado en el ascensor cuando intentaba escapar. "Se me acaba el aire, no puedo respirar, hay mucho humo", llegó a avisar Alessandro da Silva Fonseca, por su teléfono celular, justo antes de ser rescatado exitosamente.
"Bajé corriendo por las escaleras, desesperado por escapar. Justo cuando salí del edificio, se derrumbó. Es obra de Dios", dijo Nelson Gomes, técnico de aire acondicionado. Luiz Trajan relató: "todo se vino abajo, como si hubiera habido una implosión; parecía el World Trade Center (las Torres Gemelas de Nueva York)".
Esta tragedia pone en crisis los grandes trabajos de remodelación que se realizan en casi toda la ciudad, en vistas a recibir la Copa del Mundo de fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016. En particular, se cuestiona a las autoridades por la ausencia de controles. (DPA-AFP-Reuters)